Blog

Plasmar una curolla en un artículo no es algo fácil. Puedes escribir artículos científicos, divulgativos, preparar una publicación científica, técnica o divulgativa o una clase destinada a un público universitario o profesional apoyándote en tu experiencia y conocimientos sobre el tema, pero tras leer la  definición de curolla me quedó claro que lo que debía plasmar en estas líneas debía nacer mi motivación personal. La curolla como neura, como manía, nace de una idea fija que incita de manera persistente a hacer algo, que marca el objeto de tus motivaciones. La mía es intentar hacer magia, en concreto, hacer que las piedras hablen y que la gente las escuche.

Cómo hacer que las piedras hablen…

Hacer hablar a las piedras puede resultar extremadamente complejo. Cuentas con recursos limitados, expectativas inciertas, habilidades especiales (poderes), buenos compañeros de viaje, y un montón de ganas. Con esta pócima, las probabilidades de éxito no siempre son halagüeñas, ya que con el tiempo aprendes, que aunque poseas todos los ingredientes, hacer magia no solo depende de ti, hay que pedir permiso.

También, descubres que el camino es largo, tortuoso, inclinado y serpenteante. Lo único que te mantiene a salvo, indemne, protegido, y que hace que te levantes mil veces es tu curolla.  Puedes renunciar a ella, puedes abrazarla, pero nunca permitir que te asfixie o te destruya.

Mi curolla comenzó cuando descubrí que tenía el poder que os comento, el de hacer hablar a las piedras y que otros pudieran escucharlas, entenderlas, y aprender con ellas. Descubrí que yo ganaba y crecía más personalmente a medida que las piedras hablaban, lo que me obligó a dejar un trabajo estable en una administración pública para dedicarme al mundo de la Arqueología, porque, según contaban, convertirme en arqueólogo, era la mejor manera de contactar con las piedras.

El caminar del curollista

Con mi curolla en la cabeza se inició la andadura profesional como arqueólogo a finales de los noventa en medio de un escenario desolador en el que imperaban la casi inexistencia de intervenciones arqueológicas, el escaso número y diversificación de proyectos culturales en los que pueden participar los profesionales de la arqueología, y con unas universidades escasamente abocadas al sector profesional de la Arqueología y el patrimonio. La administración de Cultura y las universidades se encargaban de gestionar los escasos fondos y proyectos culturales existentes, y los servicios arqueológicos y culturales eran moderadamente demandados por la sociedad.

También era notoria la escasa participación privada en materia de cultura y la sequía de fondos destinados a Gestión y Patrimonio Cultural tras los macro-eventos Expo 92 y Barcelona 92.
¿Cómo hacer magia entonces?

El mundo de la magia

Había que poner un pie en el mundo de la magia, y con algunos compañeros, con nuestro título en mano, obtenido en una facultad que sólo nos facultaba como historiadores, con todo ello, no sólo había que llevar a la práctica nuestra curolla, sino que además había que organizarse para trabajar de una manera eficaz y operativa en el mundo de la Arqueología.

Entonces, escogimos las armas y herramientas necesarias para llevar a cabo nuestro fin. Creamos un equipo de trabajo, y nuestra tarea consistió en formarnos, reactualizarnos y adaptar la metodología y la sistemática del trabajo arqueológico a la lógica, organización y gestión empresarial. Y cada uno de nosotros comenzamos a especializarnos en una disciplina de la arqueología para que sonara la magia.

El camino era lento, duro, pesado y plagado de complicaciones y problemas, aun así la retroalimentación que emanaba de los miembros del equipo nos daba fuerzas para continuar. Eso, y que coincidíamos todos en un punto común, teníamos una curolla similar en la cabeza. Y empezamos a hacer magia, y a aprender unos de otros, y del entorno que nos rodeaba.

Oportunidades

A partir de entonces, una incipiente actividad arqueológica en torno a actividades de urgencia comenzó a desarrollarse, espoleadas, por una lado, por la Ley de Liberalización del Suelo de 1998, como punto de partida de la burbuja inmobiliaria. Por otro lado, el incremento de fondos públicos de carácter estatal y autonómico, y por otros, inyección de Fondos Europeos al Desarrollo Económico, intervienen sobre el territorio, la cooperación y el desarrollo empresarial.

En este punto, la administración local empieza a requerir actividades, servicios, equipamientos e infraestructuras culturales y turísticas que posibilitaban llevar a cabo nuestras inquietudes, y no exclusivamente ceñirnos a la realización de actividades arqueológicas de urgencia, motivadas por el “boom” de la construcción, y por la ingente obra civil existente en este periodo. En este marco, la administración autonómica de cultura, cual gigante con pies de barro, se autoproclama como la primera Industria Cultural, gestionando la mayor parte de los fondos y proyectos a través de recién creados organismos autónomos.

Lugares sin magia

Lejos de parecerlo, nuestra curolla, el afán por hacer magia es limitado ya que, en numerosas ocasiones, intervenimos en espacios o lugares con proyectos de dudosa rentabilidad económica, cultural y social.

Esta etapa, en los primeros años del s.XXI, se caracteriza por un alto número de intervenciones arqueológicas de urgencia. Paralelamente se trabaja a nivel turístico y cultural en el diseño y la ejecución de proyectos cuyos planteamientos, en gran medida, estaban destinados a satisfacer fines personalistas, egos políticos o empresas faraónicas cuya utilidad social no está aún resuelta, y que exceden, o no satisfacen las necesidades del Patrimonio cultural, ni de aquellos que necesitan escuchar a las piedras.

Fue aquella, una etapa de mucho trabajo, crecimiento, desarrollo, de generar versatilidad, anticipación, de acumular experiencias y conocimientos transversales que indicaba que el momento real de hacer magia como había imaginado se acercaba. Personalmente, y aunque satisfecho por el nivel de trabajo, sentía que no era éste, aún no había llegado.  Y sencillamente, no había llegado porque en la mayoría de los proyectos culturales y turísticos en los que interveníamos no podíamos plasmar al 100% nuestra pasión, nuestra alma, nuestra magia.

También sabíamos que la mayoría de ellos iban a quedar abandonados, obsoletos, apartados, en manos de otros que no comprendían ni amaban el lenguaje de las piedras ni la vocación de poner en valor y transmitir la Cultura y el Patrimonio Arqueológico.

Piedras en el caminar

Después todo cambió, y todo lo que se había construido se abandonó, se infrautilizó. El paisaje cultural dio un giro inesperado. Las administraciones salvaban los muebles de una crisis financiera que arrasó el país y no volvieron a generar la oferta de actividades y servicios culturales, dando como resultado que un sinfín de recursos, instalaciones e infraestructuras de uso público quedaran en desuso y olvidadas.  Como resultado, las piedras volvieron a quedarse mudas, pero ya habían tocado el corazón de muchas personas que las habían escuchado, y habían crecido en curiosidad, conocimiento e interés con ellas.

Personalmente, para mí y mis compañeros, vivimos momentos muy duros, de falta de medios, de trabajo, de escasez, de despedidas de amigos y colegas de profesión, de desilusión y vacío por el derribo de lo anteriormente vivido y construido.

Pero la curolla llama, persiste y permanece, es insistente, devoradora, martilleante, y sigue dentro de ti tan profundamente que parece que naciste con ella y para ella. Te sonsaca, te anima a continuar, y como una voz que se clava en tus pensamientos, te recuerda una y otra vez que tienes la magia dentro, que no tienes otra opción que caminar hacia adelante. Te recuerda tu incondicional adicción a levantarte y trabajar en tu magia y en tus piedras, con lo poco que te queda, con los pocos que te quedan, y con el apoyo de los que te quieren, que es mucho. Maldita curolla.

El resurgir de la curolla, qual ave Fénix

Así, las crisis, además de sembrar el miedo, y la incertidumbre, se muestran como un estupendo semillero de innovación, creatividad, y un necesario estimulador de curollas y oportunidades. De trabajar para potentes y diversas empresas, fundaciones, administraciones, organismos, muchos profesionales de la arqueología nos convertimos en hacedores, creadores, diseñadores, ejecutores de actividades y servicios relacionados con la cultura, la difusión del patrimonio, el turismo cultural y la arqueología experimental. Todo esto contando con una preparación, una experiencia y un el conocimiento trasversal necesario para iniciar esta nueva travesía de manera autosuficiente, y con un público, con una sociedad, a las que las administraciones habían recortado la oferta cultural, y que se sentía ávida de ella.

Así, empiezas a tirar de tus sueños, de tus convicciones, de tu curolla personal, y renaces. Comprendes que ahora, aunque con menos medios, casi sin intermediarios, puedes hacer la magia que tú quieres, puedes hacer que las piedras hablen a través de ti, y que las personas que las escuchan se conmueven, se emocionan y se divierten con el Patrimonio mucho más que antes, sin artificios ni grandes planes. Y quieren más, te piden más, y te exiges más. Tu curolla, la que nunca te abandonó, te guía.

Una obsesión

Siempre me obsesionó mi curolla, que las piedras hablasen y los demás las escuchasen, transmitir lo que me apasiona y que la sociedad se apasione, y sientan, comprendan y amen la cultura y el Patrimonio. Mi curolla me impulsaba a aportar algo interesante y útil a los demás desde mi oficio.  Me empujaba a recomponer y reconstruir desde la Arqueología como ciencia, desde la investigación científica y la innovación técnica y empresarial cómo vivían, qué pensaban qué sentían, qué tocaban, a qué sabía y olía lo que comían y bebían las culturas y civilizaciones del pasado.

Actualmente el trabajo, el tiempo y el esfuerzo empleado son ingentes. Seguimos, cual Carandini, arrancando Historias de la Tierra, y he volcado todas mis ilusiones en reconstruir historias, materiales, texturas, espacios, aromas, sabores del pasado para darlos a conocer en el presente. Es la única forma que conozco de contribuir humildemente a la sociedad y crecer con ella como persona. Es el único camino que conozco de satisfacer y aplacar mi curolla. Bendita curolla.

Manuel León Béjar,

Arqueólogo

Actualment, el futur de la conservació del patrimoni està plenament lligat amb l’ educació. De fet, el primer pas per conservar, restaurar, protegir i salvaguardar el patrimoni és conèixer-lo, comprendre’l i valorar-lo, i aquests tres aspectes es desenvolupen gràcies a l’educació. Per aquest motiu, els espais patrimonials han anat creant els seus corresponents departaments educatius, conscients de la importància de l’acció educativa per al futur del patrimoni i de la seva conservació.

La importància de l’educació patrimonial

Tal és la importància de l’educació en patrimoni que, des de fa ja alguns anys, s’ha creat una nova disciplina dins el món de la museologia i de la gestió i difusió del patrimoni, coneguda amb el nom d’educació patrimonial. De fet, a la Llei de Patrimoni Històric Espanyol (1985) ja trobem algunes referències clares a la necessitat d’educar i difondre el patrimoni com a fi per a la seva salvaguarda i conservació. En concret, s’especifica que si no es valora el patrimoni, és impossible protegir-lo, i aquesta valoració ha de passar en primer lloc per una completa educació patrimonial entre els alumnes.

Des de l’educació formal, també les diferents lleis i decrets d’ensenyament esmenten la importància d’educar en patrimoni, com un mitjà per conèixer, valorar i respectar els aspectes bàsics de la cultura i històries pròpies, contribuint així a la construcció de la identitat cultural del subjecte i de la comunitat. Els alumnes són el futur i, per tant, esdevindran els hereus del patrimoni cultural, motiu pel qual és absolutament necessari que estiguin sensibilitzats amb el patrimoni per poder garantir la seva conservació i protecció i llegar-los a les generacions futures.

Sortir de l’aula

Per poder educar en patrimoni és fonamental sortir de l’aula i visitar in situ els museus i monuments, per tal de conèixer aquests espais patrimonials en primera persona. Aquí és quan entra en joc una figura essencial, l’educador/a, que actuarà de mediador/a entre el patrimoni i els alumnes. La visita guiada s’ha de bastir d’una estructura narrativa que connecti amb els oients, que deixi lloc a preguntes i diàleg, i que estimuli el pensament crític i la creativitat personal. A més, l’educador/a ha de presentar el patrimoni a partir de plantejaments lúdics i amens, que puguin entretenir als estudiants perquè no ho concebin com avorrit i retrògrad. Aquesta premissa és necessària a l’hora de dissenyar un projecte o proposta didàctica dins un espai patrimonial.

D’altra banda, és important que des de l’escola es dediquin una o algunes sessions prèvies abans de realitzar la visita, per tal de què els alumnes ja disposin d’uns coneixements bàsics. En realitat, la visita ha de servir per reforçar coneixements i contrastar visualment allò que ja se’ls hi ha explicat prèviament a l’aula. Igualment, s’hauria de dedicar una altra sessió després de la visita, realitzant treballs o activitats sobre la temàtica, amb l’objectiu de què l’alumnat pugui assumir correctament els nous coneixements adquirits.

Algunes estratègies pedagògiques per educar en patrimoni

Les visites guiades no són l’única estratègia pedagògica per poder educar en patrimoni. Actualment, les iniciatives que poden emprar els educadors i docents per desenvolupar una acció educativa entorn del patrimoni són àmplies i variades, i tenen com a objectiu l’adquisició per part de l’alumnat d’habilitats perceptives i de sensibilització per poder desenvolupar la capacitat d’emocionar-se amb el patrimoni, ajudant a valorar-lo, a respectar-lo i a interessar-se per la seva conservació.

Una d’aquestes estratègies és la gamificació, una eina pedagògica que consisteix a emprar la psicologia del joc, les seves mecàniques i dinàmiques, per aplicar-les a un entorn no lúdic, com una aula o un museu. Alguns professors utilitzen aquesta estratègia per conèixer els espais patrimonials d’una forma dinàmica, lúdica i interactiva. Al web Gamifica tu aula es poden trobar una gran quantitat de recursos educatius que empren aquesta estratègia educativa.

També és important esmentar les Estratègies de Pensament Visual (VTS), molt utilitzades a alguns dels museus més importants en l’àmbit nacional i internacional. Es tracta d’una metodologia educativa que utilitza el patrimoni -generalment, les obres d’art- per aprendre a pensar, convertint-se en una bona alternativa als programes educatius tradicionals dels museus.

El VTS suposa, sobretot, una nova metodologia i una nova resposta al problema de la incomprensió de l’espectador quan s’enfronta a una obra d’art, ja que aquesta estratègia apropa l’art com un mitjà per ensenyar a la gent a pensar i desenvolupar les seves capacitats comunicatives, així com per iniciar-los en la percepció visual. A partir d’una sèrie de preguntes fetes per l’educador/a o docent, els alumnes observaran la peça i conversaran i dialogaran per reflexionar sobre el món que ens envolta. En realitat, no és aprendre sobre art, sinó utilitzar l’art per aprendre.

Participació de l’alumnat en el gaudi del patrimoni

Finalment, cal centrar l’atenció en les diverses estratègies que promouen la participació de l’alumnat en el patrimoni. Hem passat del museu contemplatiu, on els visitants només podien observar la cosa exposada i escoltar les explicacions del guia -com si es tractés d’una classe magistral-, al museu participatiu, on el públic pot participar activament en la vida de la institució. Aquesta nova forma de relació amb el visitant es fa, normalment, a través de diferents propostes didàctiques.

En el cas del col·lectiu escolar, alguns museus han creat consells infantils com a forma de donar veu als infants, els quals participen proposant projectes o opinant sobre diferents temes que afecten el dia a dia de la institució. Altres museus també han fet participar els alumnes a través de projectes educatius, convidant a les escoles a realitzar la seva pròpia exposició o exercint com a guies del museu.

El resultat d’aquestes iniciatives pedagògiques és que, a partir d’aquestes, s’aconsegueix que els alumnes estiguin molt més compromesos amb el patrimoni i millorin la seva capacitat de confiança i comunicació. I és que ja ho deia  Benjamin Franklin al segle XVIII: “si m’ho dius, ho oblid; si m’ho ensenyes, ho aprenc; si m’involucres, ho record”.

Cristina Ortiz Moreno,

educadora de la Catedral de Mallorca

Com va explicar na Catalina Martorell fa unes setmanes al seu article “Museïtzar la Guerra Civil a Mallorca. Nous patrimonis emergents (I)” a la secció de Curolles d’Aldarq. Arqueologia Imaginativa, avui en dia vivim en una societat amb molt poca sensibilitat pel que fa al patrimoni de la Guerra Civil.

A Mallorca en els últims anys, més enllà d’enretirar alguns monuments franquistes –no tots, ja que alguns com sa Feixina segueixen al seu lloc honorant el feixisme-, canviar alguns noms de carrers i places, i ara recentment l’excavació de les fosses de Sant Joan i Porreres, s’ha fet ben poca cosa per recuperar la memòria dels vençuts als espais públics. I molt menys s’ha fet per recuperar i valorar el patrimoni d’una guerra que durant molts anys s’ha intentat oblidar. Una altra cosa és en l’àmbit historiogràfic i documental, camps en els quals hi ha una tasca ingent feta per investigadors i associacions diverses.

Com deia na Catalina, només a alguns llocs de l’estat s’han desenvolupat iniciatives didàctiques i de difusió mitjançant la museïtzació in situ, exposicions, visites, recreacions, etc. Gairebé totes aquestes iniciatives han sorgit del moviment associatiu. Tot i que també hi ha hagut un impuls de les administracions, sobretot a Catalunya.

Cal, doncs, que facem un esforç per tal de reivindicar i museïtzar els espais que queden d’aquella guerra per tal de visibilitzar-la i difondre així la cultura de la pau i el que suposa el feixisme. Només coneixent la història podem evitar que períodes com aquell tornin.

Museïtzar espais de la Guerra Civil

A Mallorca hi ha tot un seguit d’espais de la memòria que es podrien museïtzar. Uns espais que podríem dividir en tres grans blocs:

En primer lloc s’haurien d’indicar, condicionar i explicar (sigui mitjançant panells o altres tècniques), els espais de la repressió. Estem parlant de les presons (Can Mir, Can Sales, Castell de Bellver, Illetes i un llarg etcètera), camps de concentració i de treballs forçats (Formentor, el Campament dels Soldats d’Artà, Cap de Pinar…), cementiris on es produïren afusellaments i execucions (Porreres, Manacor, Palma…), jutjats i llocs que serviren per a una primera repressió a molts pobles de l’illa com comissaries i altres edificis, improvisades presons temporals.

En segon lloc, són molts els espais públics que foren construïts pels represaliats. Estem parlant de la utilització dels presos com a mà d’obra per fer obra pública. I és que no són poques les carreteres construïdes per presoners de Franco a Mallorca. Alguns exemples són les carreteres de Formentor o la que uneix el Port de Pollença amb Alcúdia. Però no només es construïren carreteres, sinó que també es feren molts enclavaments militars durant els primers anys 40, sobretot per instal·lar bateries militars amb vista a una possible entrada a la Segona Guerra Mundial, que s’estava lliurant en aquells anys a Europa, EEUU i el Japó. Bateries militars que podem trobar, per exemple, a Coves Blanques, a Cala Sant Vicenç, a Ses Covetes i un llarg etcètera, avui paradisos del turisme.

En tercer lloc, cal recuperar els espais que foren escenari de conflicte armat. Podem pensar que la Guerra a Mallorca només tingué un front, el de llevant (des de les costes de Son Servera, passant per Sant Llorenç fins a les de Manacor): un lloc clau on es produí el desembarcament de Bayo, amb els seus capítols de sang. Però també cal remarcar i explicar els espais on hi hagué resistència civil al cop d’estat, com per exemple la petita batalla per defensar el Port de Pollença per part d’alguns soldats de la base d’hidroavions o l’intent de defensar el poble de Pollença amb la voladura d’alguns ponts i la resistència a l’Ajuntament.

Cap a un pensament crític vers la Guerra Civil

Per altra banda, també caldria valorar la museïtzació d’espais que no estan directament lligats a la Guerra, sinó més aviat al període anterior, i que tingueren un gran protagonisme a la vida social de la Segona República com les cases del poble, ateneus i seus de diverses associacions, que foren clausurades i, molts cops, requisades pels vencedors.

Tot això, com deia na Catalina, té un sentit molt clar, més enllà d’honorar la memòria dels vençuts: “la museïtzació de la guerra es pot convertir en un important actiu de la cultura de la pau”. I de la prevenció del feixisme –afegiria jo. “Aleshores conèixer la guerra i el seu context d’horror implica la denúncia eficaç en favor de la pau i la promoció del pensament crític“.

Queda molta feina en aquest sentit, gairebé tot està per fer. Inclús es podria començar per fer una cartografia de la Guerra (igual que es va fer un mapa de les fosses). Aquest és un treball imprescindible si volem millorar com a societat.

Pere J. Garcia,

Historiador

 

 

Temps

Tot i estudiar Història, o potser per aquest motiu, no sóc amant de les “dates exactes”, dels temps. Un dia, un fet o un moment, com una data no signifiquen res en si mateixos. Una decisió sempre és conseqüència d’altres anteriors. Sempre hi ha un abans, un procés que amb els seus errors i els seus encerts formen un tot.

Aquesta curolla temporal te a veure amb l’inici d’aquest projecte, que no té un dia assenyalat de fundació, però que ara farà més d’un any que Aldarq existeix i camina.

Moltes converses de què podíem fer, s’han transformat en un: ja ho hem fet!

Aldarq neix amb una idea clara: gaudir del patrimoni i fer partícip a la gent. L’Albert i jo tenim clara aquella màxima que diu que només quan un gaudeix del que fa, ho transmet amb tota la força i il·lusió.

Per exemple, coneixent el patrimoni de l’illa hem anat creant rutes arqueològiques que s’han convertit en vídeos del youtube que donen a conèixer jaciments oblidats o no prou coneguts. Aquestes rutes van servir per celebrar una festa amb els nostres seguidors de Facebook. I alhora vam participar en les Jornades Europees de Patrimoni a Mallorca i hem treballat amb Arca en un cicle d’arqueologia que ens va portar a visitar el Museu d’Història de Manacor i a s’Hospitalet Vell.

Per altra banda, jugant, jugant hem anat creant i perfeccionant les nostres activitats per a infants. Hem arribat als més joves des de diferents modalitats: des d’un programa anual amb l’Ajuntament d’Andratx, dates assenyalades com el 18 de Maig (Dia Internacional dels Museus) a Manacor, o jornades d’estiu a centres cívics com l’Espai Frida, també hem fet activitats de cap de setmana a museus com Can Prunera, sense oblidar l’espai educatiu per excel·lència, les escoles.

Ens hem disfressat de firaires a les Fires d’Algaida, a Palma o Alcúdia per presentar els nostres somnis en forma de projecte i veure on poden arribar la força dels nostres vins romans: Mulsum, Sanguis, Antinoo o Mesalina de Baetica.

Alhora aquests vins romans que tantes ànimes han conquerit, ens han portat a fer activitats per adults a diferents ambients: locals d’oci nocturn a Palma i Pollença, fires temàtiques com les Nits de Sa Galera o Maremagnum, al mateix Ajuntament d’Andratx o un agroturisme com Son Lladó, però d’entre tots els espais, el més especial va ser Pol·lèntia, gaudir d’aquesta activitat en una autèntica domus romana va ser un atreviment, si, però era una experiència que s’ho mereixia.

Temps per mostrar…

Tot això ho vam presentar al Sopa Congres 2016 a Zalamea de la Serena on vam agafar un grapat d’idees pel futur.

L’estimació pel jaciment de la Necròpolis de Son Real va fer a l’Albert escriure un llibre i ara som els responsables de la proposta educativa arqueològica d’aquesta finca, tan rica i vital en la prehistòria de Mallorca.

Finalment els nostres tallers per a escoles: arqueovinils, grafitis i emojis ens portaran a col·laborar amb el programa de Viu la Cultura que portarà Aldarq, no sols a augmentar la presència a les aules de Mallorca, sinó també d’Eivissa i Menorca.

Un any després, encara tenim més somnis per complir, moltes curolles per escriure i públic per a conquerir.

Moltes gràcies a tots.

Daniel Iranzo i Albert Forés Gómez

Aquesta presentació amb diapositives necessita JavaScript.

Elegir entre una curolla, crec que és una de les coses més difícils que mai m’havien plantejat. Com una persona que viu de curolles pot elegir-ne una? Posarem les neurones en marxa. Pensant i pensant he pogut concloure que gran part de les meves curolles tenen dos elements en comú, el nostre patrimoni i la passió per sentir-lo i per transmetre’l i com mirar de popularitzar-lo.

Des de sempre ens queixem que la gent en general no estima el patrimoni, no l’entén ni tampoc l’aprecia. El patrimoni material en general és mort, és un simple objecte inanimat, que per descomptat per ell mateix no parla. Aquest ens inert necessita un interlocutor que li proporcioni vida i emocions. Per això els professionals hem de dur a terme aquesta labor de pont, entre patrimoni i societat. Des de sempre he tingut clar, i com diuen els llibres de teoria, que la fi de tota investigació científica és la divulgació dels seus resultats a la societat.

Prou sentit té aquesta afirmació, com espècie humana hem evolucionat gràcies a la cultura i a l’adquisició de nous coneixements però… això sempre ha estat així? Record perfectament, quan estava estudiant la carrera, haver sentit en nombroses ocasions que “les visites als jaciments i les activitats en ells és una banalització del patrimoni i és posar-lo en perill si el donam a conèixer. L’exposam al seu espoli i destrucció”. El que em preocupà no fou la frase en si, sinó la quantitat d’adeptes que hi havia. Realment ha deixat d’existir aquesta postura?

Anem per a la meva curolla.

Ara tothom parla de difondre patrimoni, de la necessitat de realitzar tallers, activitats, trobades, xarxes, estudis sociològics, xerrades, cursos i màsters de formació, etc. Però dins d’aquesta gran explosió d’idees, el que veig en gran mesura és un gran volum d’oportunisme. Molts de professionals no creuen en realitat amb la divulgació, veuen una oportunitat més de negoci i d’estudi d’alguna cosa que ara està de “moda”. Si el patrimoni no els sents, no els transmets. Sí, probablement puc ser un poc radical.

Però tampoc em negareu la gran quantitat de grans iniciatives, projectes estrella i “revolucionaris”, els quals acaben en simples planes web, cartells i tríptics, una factura i algun article que explica el “megainnovador” que ha estat, i finalment, arriba l’oblit. Per molts motius, perquè no es creu en ells, perquè no s’aconsegueix la implicació de les institucions, perquè són projectes engegats en legislatures determinades i en arribar els nous gestors de la cosa pública no els donen continuïtat, per què no surten de l’acadèmia, o simplement perquè qui té les competències per a desenvolupar-los no els veu com a propis i s’excusa en la manca de finançament…

Crec que com a professionals hem de ser ètics i cautelosos amb la divulgació. Realitzar grans projectes per a impulsar el patrimoni que no duen enlloc acaben tinent un efecte bumerang bastant negatiu. Les autoritats com la societat ho acaben veient com una pèrdua de temps, i sobretot, una pèrdua de diners. Quan de pics hem hagut d’escoltar aquesta terrible frase: uns altres que viuen de subvencions!

Anem a popularitzar el Patrimoni?

On vull arribar amb tot això? No esperem que la societat canviï, siguem nosaltres els qui donem la passa i canviem primer com a professionals. Dona goig veure el gran nombre de noves iniciatives i, sobretot, de professionals que han transformat el concepte de la divulgació, cercant la proximitat i les emocions amb el receptor. Aproximant l’arqueologia, és a dir, el patrimoni al no professional, al curiós i que aquest sigui partícip d’ell. Eliminant la figura de l’arqueòleg avorrit i distant que només sap parlar amb paraules tècniques i incomprensibles.

Per això us dic, si sents i estimes el patrimoni, i sobretot gaudeixes de difondre’l, popularitza’l!, fes-lo planer, oblidat dels tecnicismes i de l’Acadèmia. No hi ha cosa més gratificant que et diguin després d’una visita; hem gaudit de la forma que ho transmets, perquè ho vius. Probablement ajuda a pujar una mica l’ego d’un mateix, però el que és important no és això, sinó que has aconseguit un adepte més que veurà a partir d’aquell moment que aquelles 4 pedres són molt més d’allò que aparenten, i les estimarà com a seves, a l’hora que potser veu la utilitat de la recerca i la divulgació d’aquestes. I aquesta persona acabarà contagiant-ho a altres. Això és la fi per a mi de la investigació científica i de la meva curolla, que puguem sentir, gaudir del patrimoni.

Jaume Deyá Miró

Arqueòleg i professor d’Història i Geografia del Col·legi Sagrats Cors de Sóller